Llevo toda mi vida viviendo en un 2º piso de 90 metros
cuadrados en un bloque de apartamentos en Nassau Street, Tulsa, con mi hermano Ralphie
y mi madre. Mis padres se divorciaron hace muchos años. Según mi madre, mi
padre vive en Tampa, Florida (él sí fue) y está casado con una italoamericana de
nombre típico (Fiorella, Graciella…algo así). Me da igual. Nunca he tenido
interés en querer contactarle. Y por lo poco que me cuenta mi madre de él, el
nulo interés es recíproco. Hace un par de años tuve la oportunidad de ir becado
al 50% a la Universidad de Oklahoma. Pero un sábado de madrugada me pillaron orinando mientras le daba lingotazos a una botella de Wild Turkey en el jardín de un concejal de aquí, de
Tulsa. Adiós beca, adiós universidad. Hola, trabajo aburrido.
Aún conservo la botella de Wild Turkey en el fondo de mi
armario ropero. Esa botella es mi tótem, mi Dios. Es el símbolo de... bueno, no
lo sé bien todavía. Pero está claro que ella varió el curso de mi vida. Y que
la variación sea para bien, es por lo que lucho. Desde hace 2 años.
Así pues, no pude ingresar en la universidad, para gran
disgusto de mi madre. A mí también me jodió. Me hubiera gustado vivir la
experiencia universitaria; al menos 1 año, y luego decidir si seguir ó no. Pero
la botella de Wild Turkey me impidió tomar esa decisión. Bueno, vale. Fui yo el
que bebió de ella así que algo de culpa tengo.
Dejando las culpas aparte y hablando más en serio,
os digo que poco después del incidente en el jardín del concejal,
encontré el trabajo que me ha llevado a estar sentado aquí ahora mismo. Mi
cubículo. ¿Os acordáis? Sigo sentado en él. Randy aguanta. Obtener este curro
fue fácil. Se me dan bien los ordenadores y en la entrevista personal engatusé
a esa riquísima becaria de recursos humanos con un guiño y un par de oportunos
y graciosos comentarios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.